Institución: Universidad de Murcia
Puesto/Cargo: Estudiante de 3º Ingeniería Química

¿Cómo le explicarías a una niña, de entre 10 y 16 años, a qué te dedicas?

¿Alguna vez te has preguntado cómo se elaboran los alimentos, bebidas, medicinas, textiles o cosméticos, entre otros, que consumimos habitualmente?

Gracias a una carrera como Ingeniería Química todo esto es posible.

Una ingeniera química es capaz de diseñar y controlar la producción en las plantas químicas (donde se fabrican todos estos productos que consumimos) y somos capaces de ver cuál es el método más económico (más barato) y más eficiente (empleando los mínimos recursos) para alcanzar una buena calidad del producto final que obtenemos, sin que afecte de manera dañina al medio ambiente.

Es decir, si queremos fabricar por ejemplo, champú para el cabello, nos encargamos de analizar cómo producirlo y cuál es el método que más nos interesa para obtener un champú de buena calidad empleando las mínimas materias primas y los mínimos recursos energéticos posibles.

¿Por qué eres Científica?

La primera vez que fui a un laboratorio de química de mi colegio, mis compañeras y yo estábamos sorprendidos por la cantidad de utensilios que había: tubos de ensayo, probetas, pipetas… y estábamos deseando empezar “a mezclar” productos químicos para ver si funcionaba como en las películas y cambiaba de color o si explosionaba… En fin jajajaja, cosas que a todas las niñas se nos ha pasado alguna vez por la cabeza cuando hemos entrado esas primeras veces a un laboratorio.

Cuando crecí se iban convirtiendo en habitual las visitas al laboratorio y cada vez tenía más curiosidad sobre “el por qué” de esos colores, esas reacciones y cómo quizás un líquido podía pasar a sólido y cristalizarse.

Finalmente, cuando tuve que elegir mi carrera, mi futuro, sabía que yo quería ser química. Pero quería trabajar a nivel más industrial, es decir, conocer más sobre el proceso de fabricación de cualquier producto que tuviera por casa, como podría optimizar los métodos que se emplean y cómo gracias a mi diseño sería posible la fabricación de ese producto de una manera competente y distintiva.

¿Quiénes fueron tus referentes?

Realmente, yo nunca he tenido un referente. He escuchado hablar y estudiado acerca de muchas científicas famosas que han cambiado la química actual, la forma en la que vivimos y la forma en la que se nos valora como mujeres químicas, pero nunca he tenido cerca a un/a químico/a que me pudiera inculcar desde pequeña y enseñar más para finalmente acabar hoy estudiando esta carrera, ha sido algo que simplemente salió de mí.

Por ello, me gustaría poder ser esa persona que inspire a estas niñas, desde un punto de vista más cercano, para poder despertarles esa posible vocación a estas pequeñas que serán grandes profesionales en un futuro.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Me gusta que gracias a mi estudio, diseño y evaluación pueda crear productos, que habitualmente empleamos, de una manera sostenible y que implican un progreso industrial de la sociedad.

Además, es un trabajo en el que se evoluciona continuamente debido a que siempre hay un nuevo procedimiento que optimizar, centrándonos sobre todo en intentar reducir al máximo los impactos ambientales negativos.

¿Qué mensaje le mandarías a tu ‘yo’ del instituto?

No pasa nada si no eres una alumna extraordinaria.
Lo importante es tener iniciativa, constancia y ganas, porque con interés siempre se puede llegar muy lejos en un futuro, aunque no seas “la mejor”.