Titulación: Ciencias Químicas

Empresa: Centro Tecnológico de Energía y Medio Ambiente (CETENMA)
Puesto/Cargo: Química Industrial. Responsable de Gestión de I+D+i

¿Cómo le explicarías a una niña, de entre 10 y 16 años, a qué te dedicas?:

Mi titulación en Ciencias Químicas me ha permitido desarrollar diferentes trabajos, siempre vinculados a la innovación, lo que es una auténtica suerte, porque te permite introducir nuevas ideas, desarrollar nuevos productos y ofrecer servicios diferenciados a la sociedad. O lo que es lo mismo, no aburrirte nunca. Al principio de mi carrera dediqué unos años a la formulación y diseño de nuevas chuches, un auténtico paraíso. Aquella empresa de golosinas disponía de plantas piloto, que sirven para elaborar el producto perfecto a pequeña escala antes de sacarlo al mercado y así gastar menos recursos (agua, energía, materias primas). Después aterricé en CETENMA y me dedico a la gestión de nuevos proyectos, trato de adelantarme a las necesidades de las personas que se dedican a cuidar el medio ambiente y facilitarles herramientas que les ayuden a conseguir un mundo más respetuoso con el entorno y a reparar el daño que ya hemos realizado a nuestro planeta.

¿Por qué eres Científica?

Cuando eres adolescente no sueles tomar decisiones en base a argumentos muy elaborados. En mi caso, me decanté por la ciencia porque me resultaba mucho más divertida. Me apasionaba la geometría, el dibujo técnico, la genética, el comportamiento celular, el orden molecular reflejado en aquellos encerados repletos de reacciones químicas escritas con tiza. También un poco por rebeldía, me aconsejaron un camino más fácil, pero siempre me ha gustado enfrentarme a retos y escoger el camino complicado, esperando posiblemente una recompensa mayor. Y por último por la intuición de que la ciencia y la tecnología otorgarían más versatilidad a mi carrera profesional.

¿Quiénes fueron tus referentes?

Cuando era pequeña pensaba que mi padre era detective del petróleo. Trabajó en el centro de investigación de una refinería y alguna vez me llevó a visitar las plantas piloto y los equipos de laboratorio en los que se replicaban a pequeña escala todo el abanico de productos derivados del petróleo ¿Cómo de aquella masa negra formada por restos de seres vivos, hace millones de años, se podían conseguir tantas cosas diferentes? Alucinante. Él ha dedicado cuarenta años de su vida a aquella labor. Aunque sus estudios acabaron en la “escuela de aprendices” como tornero-ajustador porque la vida le apremiaba a obtener un salario rápido y no se podía permitir ir a la universidad, puedo decir que ha sido mi referente, por el interés, cuidado y disciplina que pone en todo lo que hace. Y porque sin saberlo, con su forma de ser, me enseñó a aplicar el método científico a la vida.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Tener la oportunidad de trabajar en equipo, aprender del resto de científicos y tecnólogos con los que tengo la fortuna de compartir cada día, la ausencia de rutina y la satisfacción de que otros profesionales se puedan beneficiar de iniciativas que ponemos en marcha para que sean más competitivos y sostenibles.

¿Qué mensaje le mandarías a tu ‘yo’ del instituto?

Que mantenga despierta la curiosidad, que se cuestione el por qué de las cosas, que lea mucho, que pregunte más a sus profesores aunque se ponga colorada, que se busque las mañas para explorar diferentes salidas profesionales, que no deje el estudio para el último día, que organice los viajes de futuro que no se quiere perder, que aprenda a tocar el piano, que escuche con atención lo que le dicen sus mayores, que pida a sus abuelos que les cuenten más batallitas de vida, que se vaya alguna temporada a estudiar al extranjero y que aprenda cuanto antes que, aunque a veces la vida viene con curvas, siempre, siempre, hay que encontrar la parte positiva y la manera de generar belleza.



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