Impulsamos la bioeconomía circular mediante asesoramiento, planificación estratégica y proyectos de I+D que transforman residuos en bioproductos de alto valor, mejorando la eficiencia y sostenibilidad en el uso de recursos.
La circularidad de la bioeconomía se evalúa mediante indicadores clave tales como el porcentaje de recursos biológicos renovables utilizados, la tasa de reciclaje de residuos orgánicos y verdes. Además de los indicadores numéricos, también se tienen en cuenta el desarrollo de productos biobasados, la reducción de residuos, la inversión en tecnologías circulares y la adopción de prácticas circulares en distintos sectores. Estos mismos principios son aplicables tanto a territorios (ciudades, regiones) como a empresas.
El análisis de metabolismo urbano permite entender los flujos de materiales dentro de un territorio como si fuera un ser vivo, con entradas, salidas, destrucción, generación y acumulación. Este análisis es fundamental en la planificación estratégica, ya que permite una evaluación completa de los recursos biológicos locales disponibles, los flujos de residuos y las cadenas de valor. Estos datos permiten calcular los indicadores clave de circularidad, desarrollar planes de acción e identificar oportunidades de desarrollo económico.
Mediante un plan de acción que marque objetivos y establezca prioridades y acciones claras, como el apoyo a la innovación local, la mejora de sistemas de recogida y reutilización de residuos, la promoción de productos biobasados. Como parte de los planes de circularidad se estudian las opciones de gestión y valorización más adecuadas para los recursos biológicos. Otra forma de aumentar la circularidad es mediante la implementación de tecnologías innovadoras de valorización, teniendo en cuenta los aspectos técnico, normativo y financiero mediante estudios de viabilidad técnico-económica.
La bioeconomía circular permite generar valor mediante un uso más eficaz de los recursos, la minimización de residuos y la valorización de los subproductos, obteniendo mayor rendimiento de los mismo. Además, al evitar que los residuos orgánicos acaben en vertedero se contribuye de forma significativa a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y así mitigar el cambio climático.